Arran publica un manual para boicotear actos de Vox y Aliança Catalana con instrucciones de sabotaje y confrontación
La guía de 21 páginas, difundida abiertamente en la web de las juventudes de la CUP, detalla tácticas que van desde pintadas hasta bloqueos de carreteras y ataques físicos.

SPAIN —
Lo esencial
- Arran, división juvenil de la CUP, elaboró y distribuyó un manual de 21 páginas para boicotear actos de Vox y Aliança Catalana.
- El manual distingue entre 'acciones de baja intensidad' (pintadas, precintos) y 'acciones directas o de confrontación' (lanzar huevos rellenos de pintura, impedir montaje de carpas).
- Las instrucciones incluyen cortar carreteras, bloquear entradas de municipios y evitar que los activistas sean grabados, recomendando taparse el rostro.
- Ignacio Garriga (Vox) denunció el manual en el Parlament y acusó al president Illa de 'legitimar la violencia en la calle'.
- Dos diputadas de Vox, Mónica Lora y Júlia Calvet, fueron agredidas durante la festividad de Sant Jordi.
- Sílvia Orriols (Aliança Catalana) afirmó que sus militantes son 'asediados, insultados y agredidos', con ataques a sedes y vehículos.
- Salvador Illa condenó 'todo tipo de violencia' pero culpó a Vox y Aliança Catalana de 'fomentar el lenguaje violento y las políticas de odio'.
Un manual de sabotaje contra la extrema derecha
Arran, la organización juvenil de la CUP, ha publicado y distribuido entre sus miembros un manual de 21 páginas que detalla cómo boicotear actos políticos de Vox y Aliança Catalana. El documento, accesible desde la página web oficial del grupo, se presenta como una guía de 'consejos básicos imprescindibles para todo antifascista que quiera hacer frente al auge de la extrema derecha'. El manual clasifica las acciones en dos categorías: 'acciones de baja intensidad' y 'acciones directas o de confrontación'. Las primeras incluyen pintadas en el espacio público con lemas como 'alerta antifascista' o dibujos de ratas, así como precintar zonas con cinta de 'peligro'. También sugiere 'fumigar el espacio donde han estado los fascistas' al día siguiente como acción performativa. Las acciones de confrontación, ilustradas en el folleto, proponen lanzar huevos rellenos de pintura o impedir por la fuerza el montaje de carpas de Vox y Aliança Catalana. 'Podéis hacer una convocatoria paralela para boicotear su acto. Tener infraestructura que tape la carpa, poner música fuerte, hacer una yinkana de pruebas para ver quién les consigue quitar más cosas', indica el texto.
Instrucciones para bloquear y ocultar identidades
El manual de Arran va más allá del sabotaje en el lugar del acto. 'Intentad averiguar de dónde salen y evitar que puedan llegar al lugar en cuestión. Podemos cortar la carretera por donde tienen que pasar, convocar una concentración donde tengan que coger el transporte o donde se queden a dormir, bloquear las entradas del municipio para evitar que entren', añade el opúsculo. Para evitar ser identificados, Arran insta a sus miembros a 'evitar que nos graben las caras, escogiendo una o dos personas encargadas de que eso no pase'. Recomiendan 'valorar si acudir con el rostro tapado o destapado' y, en caso de taparse, 'es esencial que os cambiéis en un lugar donde no haya cámaras ni se os vea'. Al publicar vídeos, advierten que 'habrá que asegurarse de que no se os identifique de ninguna forma (rasgos distintivos, ropa, tatuajes, etc)'. Los portavoces deben 'evitar ponerse en primera fila o hacer las acciones más visibles'.
Denuncias en el Parlament y agresiones previas
Durante la sesión de control en el Parlament, el líder de Vox en Cataluña, Ignacio Garriga, denunció que Arran da 'instrucciones precisas para intimidar y agredir a los militantes de Vox y Aliança Catalana'. Recordó que dos diputadas de su partido, Mónica Lora y Júlia Calvet, fueron agredidas durante la festividad de Sant Jordi. Garriga acusó al president de la Generalitat, Salvador Illa, de 'legitimar el incremento de la violencia en la calle'. Sílvia Orriols, líder de Aliança Catalana, también reprochó a Illa que los militantes de su partido son 'asediados, insultados y agredidos'. 'Atacan nuestras sedes con pintura, nos pinchan las ruedas de vehículos particulares y pintan amenazas explícitas en nuestros hogares', añadió. Orriols criticó 'la pasividad de un Govern incapaz de garantizar el derecho a representación'.
La respuesta de Illa: condena genérica y contraacusación
Salvador Illa aprovechó la ocasión para condenar 'todo tipo de violencia', pero desvió la responsabilidad hacia los representantes de Vox y Aliança Catalana, acusándoles de 'fomentar el lenguaje violento y las políticas de odio' e 'ir de víctimas'. El president no se refirió específicamente al manual de Arran ni a las agresiones denunciadas. La postura de Illa refleja la tensión política en Cataluña, donde el auge de la extrema derecha ha generado una respuesta creciente de grupos antifascistas. Mientras Vox y Aliança Catalana exigen protección y condena explícita, el Govern socialista busca equilibrar la condena a la violencia con críticas a los discursos de odio.
Contexto y escalada de la confrontación
El manual de Arran no surge en el vacío. En las últimas semanas, se han registrado varios incidentes entre militantes de extrema derecha y grupos antifascistas en Cataluña. Las agresiones a las diputadas de Vox en Sant Jordi son solo el ejemplo más reciente. La publicación del manual, con instrucciones detalladas y explícitas, marca una escalada en la estrategia de confrontación directa. Arran, conocido por su activismo radical, ha operado históricamente al margen de la CUP oficial, aunque mantiene vínculos orgánicos. La difusión abierta del manual sugiere que el grupo no teme represalias legales, confiando quizás en la protección de su estatus juvenil o en la ambigüedad de las leyes contra la incitación a la violencia.
Implicaciones para la libertad de expresión y el orden público
El manual de Arran plantea preguntas sobre los límites de la protesta política y la libertad de expresión en España. Mientras que boicotear actos políticos puede considerarse una forma de protesta legítima, las instrucciones para bloquear carreteras, destruir propiedades y ocultar identidades rozan la ilegalidad. La Fiscalía podría investigar si el manual constituye un delito de incitación al odio o a la violencia. Por otro lado, las denuncias de Vox y Aliança Catalana sobre la pasividad del Govern podrían intensificar el debate sobre la protección de los derechos políticos de todas las formaciones. La situación refleja una polarización creciente, donde cada bando acusa al otro de violencia y victimismo, mientras la sociedad civil observa con preocupación.
Un escenario de confrontación sin desescalada a la vista
La publicación del manual de Arran y las agresiones en Sant Jordi indican que la confrontación entre la extrema derecha y los grupos antifascistas en Cataluña no muestra signos de disminuir. Las respuestas políticas, tanto de Illa como de los partidos de derecha, parecen más orientadas a la confrontación retórica que a la búsqueda de soluciones. Mientras Arran continúa difundiendo su guía de sabotaje, y Vox y Aliança Catalana denuncian ataques, el riesgo de que la violencia se intensifique es real. La falta de una condena unánime y de medidas concretas por parte de las autoridades podría dejar el espacio público como escenario de una guerra política cada vez más física.
En resumen
- Arran ha publicado un manual con instrucciones detalladas para boicotear actos de Vox y Aliança Catalana, incluyendo sabotaje, bloqueos y ocultación de identidad.
- El manual distingue entre acciones de baja intensidad (pintadas, precintos) y acciones directas (lanzar objetos, impedir montajes), y sugiere tácticas como cortar carreteras.
- Ignacio Garriga (Vox) y Sílvia Orriols (Aliança Catalana) denunciaron el manual en el Parlament y acusaron al president Illa de legitimar la violencia.
- Dos diputadas de Vox fueron agredidas en Sant Jordi, y Orriols reportó ataques a sedes y vehículos de su partido.
- Salvador Illa condenó toda violencia pero culpó a Vox y Aliança Catalana de fomentar el odio, sin mencionar el manual ni las agresiones específicas.
- El manual refleja una escalada en la confrontación entre grupos antifascistas y la extrema derecha en Cataluña, con implicaciones para la libertad de expresión y el orden público.




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