Guille Galván, de Vetusta Morla, publica su primer disco en solitario: 'Nadie con ese nombre vive aquí'
El guitarrista y compositor madrileño debuta con un álbum íntimo grabado en su casa, tras la pérdida de su padre y un proceso de reconciliación con su propia voz.

SPAIN —
Lo esencial
- Guille Galván, guitarrista y compositor de Vetusta Morla, lanza su primer disco en solitario titulado 'Nadie con ese nombre vive aquí'.
- El álbum fue grabado en el estudio de su casa en Madrid, con la intención de mantener un sonido casero y cercano.
- Galván cantó por primera vez en sus canciones, superando la vergüenza que sentía por su voz desde la infancia.
- Su padre falleció tras cuatro años de cáncer durante la producción del disco, pero alcanzó a escucharlo completo antes de morir.
- El disco incluye grabaciones de casete de la infancia de Galván, digitalizadas para el proyecto.
- La canción 'Huellas en el aire' contiene un fragmento de la serie 'Érase una vez el hombre', cuyo tema musical fue compuesto por José Luis Perales, quien autorizó su uso.
- Galván dedicó la canción 'Túnel de la M-30' a sus dos hijos.
Un debut en solitario desde la intimidad del hogar
El guitarrista y compositor de Vetusta Morla, Guille Galván, ha presentado su primer trabajo en solitario, 'Nadie con ese nombre vive aquí', un disco que nació en el estudio de su casa en Madrid, rodeado de su familia y de recuerdos. En una entrevista, Galván explicó que rechazó ofertas para grabar en estudios profesionales porque sentía que el álbum debía encontrarse en su propio entorno cotidiano, compatibilizando la creación con las visitas al hospital y el cuidado de sus hijos. "Quería que estuviera presente toda esa realidad que no cuentas cuando estás de gira", afirmó. El proceso creativo fue progresivo y comenzó con un libro de poemas que, según confesó, le estaba llevando a un lugar al que no quería ir. Fue entonces cuando se dio cuenta de que lo que necesitaba era cantar. "Estoy acostumbrado a escribir para Vetusta durante más de 20 años, como si fuese un guionista de un material al que luego Pucho le da forma", señaló, añadiendo que sentía "una urgencia" por dar forma a un proyecto propio. El título del disco refleja precisamente ese alejamiento de su anterior faceta de grandes escenarios y festivales. Galván, de 45 años, grabó las canciones solo en casa, desde una habitación, y las envió a productores con la condición de que el resultado final sonara casero y cercano, como un cara a cara con el oyente. "Necesitaba construir un espacio desde otro lugar más pequeño, relacionado directamente con lo que era la canción, sin pensar en las giras", explicó.
La superación de la vergüenza por su propia voz
Una de las novedades más significativas de este proyecto es que Galván canta por primera vez sus propias canciones, algo que siempre había evitado por la vergüenza que sentía hacia su voz. "Siempre he tenido vergüenza por mi voz porque de niño tenía vegetaciones y no me reconocía en ella", confesó. El proceso de aceptación fue gradual: "Ha sido un proceso... Me ha costado un tiempo escribir y hablar de mis hijos o de mi pareja o de mi padre o de mi hermana de una manera tan directa, me ha llevado un tiempo quitarme esas capas. Y según me las he ido quitando me he permitido cantarlo con mi voz". Para encontrar su voz, Galván se inspiró en los momentos en que cantaba a sus hijos cuando eran pequeños para dormirlos, una de las pocas ocasiones en que no sentía vergüenza. "Había algo donde esa intimidad que me interesaba mucho, y pensar en eso me ayudaba a encontrar la voz", relató. A nivel técnico, señaló que cantar sus propias canciones implicaba no tener que guardar respeto al compositor, sino hacer la canción creíble y servir de transmisor de sus sentimientos. El artista también recordó que su padre solía tocar la guitarra y grabarlos juntos en casete cuando eran niños. Esos primeros registros de su voz fueron los que ahora, décadas después, ha digitalizado e incorporado al disco. "Y sí, odiaba mi voz, pero supongo que como casi todos los niños cuando se escuchan", comentó.
El peso de la infancia y la memoria familiar
La música ha sido una presencia constante en la vida de Galván desde la infancia. "Aún recuerdo las canciones de las series de la tele: son de mis primeros recuerdos musicales", dijo, mencionando un teclado Casio con el que tocó su primera canción, 'Carros de fuego'. Sin embargo, fue en la adolescencia cuando la música se volvió definitiva, aunque tardó en coger una guitarra hasta los trece o catorce años. El disco está impregnado de recuerdos familiares. Galván digitalizó casetes antiguos con grabaciones de su infancia y utilizó algunos sonidos, como grillos del pueblo donde veraneaba. En la canción 'Huellas en el aire' incluyó un fragmento en el que tararea la sintonía de 'Érase una vez el hombre', una de sus series favoritas. Al investigar los derechos, descubrió que la canción era de José Luis Perales, con quien contactó para explicarle el proyecto. "Ellos de manera muy generosa me han dado permiso para usarla. Es muy emocionante tener una parte del disco compuesta por Perales", dijo con una sonrisa. Galván considera la memoria como una mina y un refugio: "Tengo la suerte de tener buena memoria... Incluso en momentos complicados me genera la posibilidad de tener un refugio grande de felicidad. Y de fuerza. Es casi como un tesoro que tengo que guardar para esos momentos malos". Para él, habitamos todos los tiempos a la vez, y eso se refleja en su música.
La pérdida del padre y la celebración de la vida
La muerte de su padre, tras cuatro años de cáncer, marcó profundamente la creación del disco. Galván confesó que le costará no asociar el álbum a su padre, aunque aclaró que no es un disco de hospital: "Hay esperanza, hay celebración, una celebración de los que nos quedamos. Y es un homenaje a todo lo que nos hemos ido dejando unos a otros". Su padre alcanzó a escuchar el disco completo, aunque no terminado, antes de fallecer. El artista explicó que el proceso de componer las canciones fue también un modo de procesar el duelo y de agradecer a su familia. "Sentía que le debía a mi familia un agradecimiento", dijo, recordando que sus padres siempre le cantaban. La canción 'Túnel de la M-30' está dedicada a sus dos hijos, y en ella se dio cuenta de que también hablaba de sí mismo y de todos. Galván subrayó que la mezcla entre lo íntimo y lo colectivo es el caballo de batalla de todas las composiciones. El disco, que comenzó con poemas que luego se transformaron en canciones, representa un nuevo comienzo para el músico, que ahora se enfrenta al reto de defender sus propias letras y melodías en solitario.
Un proceso de creación artesanal y colaborativo
El disco fue producido de manera artesanal, con Galván grabando en casa y enviando las maquetas a otros productores con normas muy concretas: el resultado debía sonar casero y cercano. "Quería transmitir una realidad más cerca", explicó. El álbum incluye colaboraciones implícitas, como la de José Luis Perales, y el uso de archivos sonoros familiares que Galván digitalizó durante los últimos meses. El músico destacó que el proceso de componer es "progresivo" y que lo importante es "escuchar cada canción y ver a dónde te van llevando". En dos canciones del disco se incluyen grabaciones de Galván de niño, que formaban parte del proceso creativo y que están relacionadas con la infancia y la melancolía. Galván, que ha estado durante más de veinte años en Vetusta Morla, considera este disco como un ejercicio de empezar de nuevo, donde el trabajo era escribir para sí mismo y defenderlo. "Estoy acostumbrado a escribir como un guionista", dijo, refiriéndose a su papel en la banda, donde sus letras eran moldeadas por la voz de Pucho. Ahora, en solitario, ha tenido que encontrar una nueva forma de expresión.
Un homenaje a la memoria y a la música como refugio
'Nadie con ese nombre vive aquí' es, en palabras de Galván, un disco que celebra la memoria y la capacidad de encontrar refugio en los recuerdos. La memoria, dijo, es una mina que le nutre incluso en momentos complicados. "Yo creo que de alguna forma habitamos todos los tiempos a la vez, que por nosotros pasan muchos tiempos en un mismo momento", reflexionó. El álbum incluye referencias a su infancia, a la música de las series de televisión y a los sonidos del pueblo donde veraneaba. Todo ello contribuye a crear una atmósfera íntima y personal, que el músico ha querido compartir con el oyente. La canción 'Huellas en el aire', con el fragmento de 'Érase una vez el hombre', es un ejemplo de cómo el pasado y el presente se entrelazan en su obra. Galván concluyó que el disco es un agradecimiento a su familia y un homenaje a todo lo que se han ido dejando unos a otros. Aunque el proceso fue doloroso, el resultado es una obra que busca la esperanza y la celebración de la vida, incluso en medio de la pérdida.
En resumen
- Guille Galván, guitarrista de Vetusta Morla, debuta en solitario con un disco íntimo grabado en casa, donde canta por primera vez.
- El álbum surge tras la muerte de su padre por cáncer y un proceso de reconciliación con su propia voz, que siempre había odiado.
- Incluye grabaciones de casete de su infancia digitalizadas y un fragmento de la serie 'Érase una vez el hombre', autorizado por José Luis Perales.
- Galván rechazó estudios profesionales para mantener un sonido casero y cercano, reflejando su vida cotidiana y familiar.
- El disco es un homenaje a la memoria y a la familia, con canciones dedicadas a sus hijos y a su padre fallecido.
- El título 'Nadie con ese nombre vive aquí' simboliza su alejamiento de los grandes escenarios y su búsqueda de una nueva identidad musical.






Tormentas y chubascos marcarán el puente de mayo en España, con el sábado como jornada más inestable
:format(jpg):quality(99):watermark(f.elconfidencial.com/file/bae/eea/fde/baeeeafde1b3229287b0c008f7602058.png,0,275,1)/f.elconfidencial.com/original/ce2/6b3/28b/ce26b328b5f2f8f64bb9308325417bfe.jpg)
El Día de la Madre en España: por qué se celebra el primer domingo de mayo y cómo ha evolucionado la tradición

Mercadona cierra el 1 de mayo y abre con horario reducido el 2 en Madrid por el puente festivo
