El influencer Miller Arango revela cómo Lili Pink le pagaba parte del salario en efectivo sin justificar
Un exempleado detalla el esquema de remuneración irregular que, según la Fiscalía, formaba parte de una red de lavado de activos por 730.000 millones de pesos.

MEXICO —
Lo esencial
- La Fiscalía allanó más de 300 tiendas de Lili Pink en Colombia, de las cuales 62 fueron ocupadas con fines de extinción de dominio.
- La investigación apunta a un lavado de activos por más de 730.000 millones de pesos mediante la técnica de 'pitufeo'.
- Fast Moda S.A.S., propietaria de la marca, reporta activos superiores a 295.000 millones de pesos y tiene accionistas panameños como Bestsea Blue S.A.
- El influencer Miller Arango Aguilar trabajó como ingeniero de sistemas en Lili Pink y afirma que solo 2 millones de su salario de 3,2 millones se pagaban legalmente.
- La DIAN ya había señalado a la empresa por presunto contrabando, y la compañía enfrenta conflictos laborales previos.
- Una persona fue capturada durante los operativos del CTI en varias ciudades, incluida Bogotá.
- El 63% de los consumidores globales decide comprar o evitar marcas según su comportamiento corporativo, según Edelman Trust Barometer.
El testimonio que destapó la caja negra de Lili Pink
El creador de contenido Miller Arango Aguilar, quien trabajó como ingeniero de sistemas en Lili Pink, ha revelado detalles de su experiencia laboral que coinciden con las pesquisas de la Fiscalía General de la Nación. En un video que se ha viralizado, Arango cuenta que la empresa le pagaba 3,2 millones de pesos mensuales, pero solo 2 millones aparecían en su nómina oficial. El resto, 1,2 millones, se los depositaban sin concepto ni justificación legal. “No sé ni cómo llamarlo, simplemente me lo depositaban”, declaró el influencer, quien asegura que la compañía evadía así impuestos y obligaciones laborales. Arango trabajó en la sede de la 280, a las afueras de Bogotá, y relata que el horario era de siete de la mañana sin hora fija de salida. Describe un ambiente laboral tóxico, donde “cada uno luchaba para llevarse galardones” y la comunicación entre áreas comerciales y operativas era inexistente. Su jefa, a la que califica como “lambona que andaba detrás de los jefes”, le dijo hace cuatro años: “Buena suerte”. Hoy, el CTI ha allanado las tiendas y la Fiscalía investiga a la empresa por lavado de activos.
Los allanamientos masivos y la cifra del lavado
El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) ejecutó operativos simultáneos en más de 300 establecimientos de Lili Pink en todo el país. De ellos, al menos 62 locales fueron ocupados con fines de extinción de dominio, y se realizaron nueve allanamientos adicionales. Una persona fue capturada. Las diligencias se concentraron en varias ciudades, incluida Bogotá, lo que confirma la escala nacional del caso. Leonardo Quevedo Castillo, director Especializado contra los Delitos Fiscales, señaló que la organización estaría involucrada en el lavado de activos por más de 730.000 millones de pesos. El método empleado sería el “pitufeo” (smurfing), una técnica que consiste en fraccionar grandes sumas de dinero en transacciones pequeñas para evadir controles. La red habría utilizado importadoras y empresas proveedoras de papel para simular operaciones de comercio exterior.
La estructura empresarial y los vínculos internacionales
Detrás de la marca opera Fast Moda S.A.S., una compañía con activos superiores a los 295.000 millones de pesos colombianos, según reportes empresariales. Su estructura accionaria incluye firmas panameñas como Bestsea Blue S.A., lo que añade complejidad al caso en un contexto de mayor escrutinio a operaciones transfronterizas. La empresa ya había enfrentado disputas legales previas, incluyendo señalamientos por presunto contrabando por parte de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), así como conflictos laborales que cuestionan cambios en su razón social. Este patrón, aunque no constituye prueba definitiva, alimenta la narrativa de riesgo reputacional. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha advertido que las industrias con cadenas globales fragmentadas, como la moda, son particularmente vulnerables a prácticas de subfacturación, triangulación comercial y contrabando técnico. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito estima que el comercio ilícito representa hasta el 3,3% del comercio global, con el sector textil como uno de los más afectados.
La respuesta de la marca: contención y llamado a las autoridades
En un comunicado conjunto, Lili Pink, Lili Pink Beauty y YOI confirmaron que enfrentan un proceso administrativo y que su equipo legal está gestionando la situación bajo el marco normativo vigente. El mensaje busca contener el daño reputacional y proteger el valor de la marca. Además, hicieron un llamado directo a las autoridades —incluyendo la Fiscalía y la Sociedad de Activos Especiales (SAE)— para salvaguardar la operación y los miles de empleos que dependen de la compañía. El argumento laboral se ha convertido en una herramienta clave de presión institucional y mediática. En crisis de este tipo, las empresas suelen apelar a la protección del empleo para ganar tiempo y negociar condiciones. Sin embargo, el testimonio de Arango y las pruebas recabadas por la Fiscalía pintan un cuadro más complejo, donde la expansión acelerada de la marca podría haberse basado en prácticas ilegales.
El impacto en el negocio y la confianza del consumidor
Casos como este suelen tener tres efectos inmediatos: erosión de la confianza del consumidor, daño reputacional y pérdida de valor de marca. Según el Edelman Trust Barometer, el 63% de los consumidores globales compra o evita marcas basándose en sus valores y comportamiento corporativo. En categorías de moda íntima, donde la lealtad es baja y la sustitución alta, el impacto puede ser devastador. Lili Pink había logrado un crecimiento acelerado basado en precios accesibles, alta rotación de inventario y presencia masiva en centros comerciales, convirtiéndose en un caso de estudio del retail latinoamericano. Pero ese mismo modelo, característico del fast fashion, es también uno de los más expuestos a riesgos en la cadena de suministro. La investigación de la Fiscalía pone en entredicho no solo la legalidad de sus operaciones, sino la sostenibilidad de su modelo de negocio.
Lo que sigue: allanamientos, extinción de dominio y posibles imputaciones
La Fiscalía continúa con los operativos de allanamiento y extinción de dominio. Hasta ahora, 62 locales han sido ocupados, pero el proceso podría extenderse a más propiedades si se demuestra su vinculación con el lavado de activos. La persona capturada podría ser la primera de una serie de imputaciones que involucren a directivos de la empresa y a los accionistas panameños. El caso también abre interrogantes sobre la supervisión de la DIAN y las autoridades aduaneras, que ya habían señalado a la empresa por contrabando. La complejidad de la estructura societaria internacional dificulta el rastreo de los fondos, pero la técnica de pitufeo deja un rastro documental que los investigadores están siguiendo. La resolución de este caso podría sentar un precedente en la lucha contra el lavado de activos en el sector textil colombiano.
Un patrón de riesgo que trasciende a una marca
El caso Lili Pink no es un incidente aislado, sino un síntoma de las vulnerabilidades estructurales del comercio global de moda. Las cadenas de suministro fragmentadas, la opacidad de las estructuras societarias y la presión por precios bajos crean un caldo de cultivo para el contrabando y el lavado de activos. La OCDE y la UNODC han alertado repetidamente sobre estos riesgos, pero los casos siguen surgiendo. La pregunta que queda es si las autoridades colombianas lograrán desmantelar toda la red y recuperar los activos ilícitos, o si, como ha ocurrido en otros países, la marca logrará reestructurarse y seguir operando bajo un nuevo nombre. Por ahora, el testimonio de un exempleado ha puesto el foco en una práctica que podría ser más común de lo que se cree: el pago de salarios en efectivo sin justificar, una puerta de entrada al lavado de dinero.
En resumen
- La Fiscalía colombiana investiga a Lili Pink por lavado de activos de más de 730.000 millones de pesos, usando la técnica de pitufeo.
- Un exempleado, Miller Arango, reveló que la empresa le pagaba parte del salario en efectivo sin registro legal, práctica que facilitaría el lavado.
- Se allanaron más de 300 tiendas, 62 fueron ocupadas para extinción de dominio y una persona fue capturada.
- Fast Moda S.A.S., propietaria de la marca, tiene activos por 295.000 millones de pesos y accionistas en Panamá.
- La DIAN ya había señalado a la empresa por contrabando, y hay antecedentes de conflictos laborales.
- El 63% de los consumidores globales evita marcas con mal comportamiento corporativo, lo que amenaza el negocio de Lili Pink.
- El caso evidencia la vulnerabilidad del sector textil al lavado de activos, según advertencias de la OCDE y la UNODC.







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