Miles de personas salen a las calles en España y el mundo para exigir mejores salarios y vivienda en el Día del Trabajo
Las manifestaciones, con epicentro en Málaga, reúnen a más de 100 marchas en toda España y se replican en países como Francia, Turquía y Grecia, con detenciones y disturbios.

URUGUAY —
Lo esencial
- Más de 100 manifestaciones se convocaron en España el 1 de mayo de 2026.
- El epicentro de las protestas en España fue Málaga, con la presencia de los líderes sindicales Pepe Álvarez (UGT) y Unai Sordo (CC.OO.).
- En Madrid, unas 50.000 personas marcharon según cifras de UGT.
- En Estambul, al menos 575 personas fueron detenidas durante la manifestación del Día del Trabajo.
- En Francia, se registraron disturbios entre policías y manifestantes en París.
- El lema central de las protestas en España fue 'Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y democracia'.
- La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, participó en la marcha de Málaga y llamó a elevar los derechos laborales.
- El origen del Día del Trabajo se remonta a las protestas de 1886 en Chicago, que dejaron 38 víctimas en la plaza de Haymarket.
Una movilización masiva con foco en la vivienda
Miles de personas tomaron las calles de España y de numerosos países este viernes 1 de mayo de 2026, en una jornada de reivindicación laboral que este año puso el acento en el acceso a la vivienda y la subida de salarios. Bajo el lema 'Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y democracia', los sindicatos UGT y Comisiones Obreras (CC.OO.) convocaron más de un centenar de manifestaciones en todo el territorio español, con Málaga como epicentro. La elección de Málaga no fue casual: los organizadores señalaron que el problema de la vivienda afecta de manera particular a esta ciudad andaluza, donde los precios del alquiler han experimentado un fuerte incremento en los últimos años. Allí, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, destacó el crecimiento económico del país y exigió que los salarios crezcan en consonancia. Por su parte, el líder de CC.OO., Unai Sordo, rechazó la guerra en Irán, en un gesto que vinculó las demandas laborales con la paz internacional.
Presencia gubernamental y reivindicaciones transversales
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se sumó a la marcha en Málaga y llamó a elevar los derechos laborales e impulsar una subida salarial a través de la negociación colectiva. Su presencia subrayó la dimensión política de la jornada, en un contexto de precampaña electoral en Andalucía, donde la izquierda aprovechó el Primero de Mayo para pedir un 'cambio de rumbo'. En Barcelona, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, asistió a las movilizaciones, donde se leyeron pancartas con lemas como 'Trabajar para vivir, no para sobrevivir'. En Madrid, unas 50.000 personas —según cifras de UGT— recorrieron la Gran Vía, con la presencia del ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López. Las protestas se replicaron en todas las comunidades autónomas, incluidas Ceuta y Melilla, así como en ciudades como Bilbao, donde el sindicato ELA reclamó subir el salario mínimo a 1.500 euros mensuales.
Disturbios y detenciones en el plano internacional
Fuera de España, las protestas también estuvieron marcadas por la tensión. En Francia, miles de personas se movilizaron en París, Ruan, Toulouse, Burdeos y Marsella. En la capital francesa se registraron disturbios entre policías y manifestantes, mientras que en algunas pancartas se leía: 'El 1 de mayo nos pertenece. Dinero para nosotros, salarios, no para la guerra'. En Estambul, Turquía, al menos 575 personas fueron detenidas durante la manifestación. La policía empleó gases lacrimógenos para impedir que los manifestantes se acercaran a la Plaza de Taksim, lugar emblemático para el movimiento obrero. En Noruega, cientos de personas se manifestaron en Oslo, donde también se vieron pancartas de apoyo a Palestina. Protestas similares tuvieron lugar en Macedonia del Norte y en Grecia, donde miles de personas salieron a las calles de Atenas con banderas del Che Guevara.
Un día festivo con raíces históricas
El 1 de mayo es festivo en más de un centenar de países, y en España marca el inicio de un puente de tres días en todo el territorio. La fecha conmemora la lucha obrera del siglo XIX, cuando la Federación Americana del Trabajo estableció que a partir del 1 de mayo de 1886 la jornada laboral máxima sería de ocho horas, lo que desencadenó huelgas y protestas en Estados Unidos. En Chicago, los enfrentamientos entre huelguistas y policía se prolongaron durante tres días. El 4 de mayo, una concentración en la plaza de Haymarket acabó con un saldo de 38 víctimas, después de que ya hubiera media docena de obreros muertos. Dos años después, en 1889, el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional declaró el 1 de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores en memoria de los mártires de Haymarket.
Reivindicaciones que trascienden fronteras
Las demandas de los manifestantes en España y en el mundo coincidieron en varios puntos: mejora de salarios, acceso a la vivienda, fortalecimiento de los servicios públicos y un llamado a la paz en el contexto internacional. En España, los sindicatos UGT y CC.OO. pidieron frenar la 'internacional fascista', subir salarios y rebajar la jornada laboral, en un mensaje que combinó reivindicaciones clásicas con un posicionamiento político. La jornada también sirvió para que ciudadanos y organizaciones compartieran mensajes de reconocimiento hacia los trabajadores, con frases como 'Sin trabajadores no hay progreso' o 'Tu esfuerzo diario construye más de lo que imaginas'. El Día del Trabajo se consolida así como una fecha de doble naturaleza: festiva y reivindicativa, con un arraigo que trasciende generaciones.
El pulso entre la calle y las instituciones
La masiva participación en las manifestaciones evidencia la persistencia de las desigualdades laborales y el malestar social, pese al crecimiento económico que destacó Pepe Álvarez. La presencia de altos cargos del Gobierno en las marchas refleja la voluntad del Ejecutivo de alinearse con las demandas sindicales, aunque las medidas concretas —como la subida salarial o la reforma del mercado de vivienda— siguen siendo objeto de negociación. Las detenciones en Turquía y los disturbios en Francia muestran que, en muchos países, la protesta laboral sigue encontrando resistencia por parte de las autoridades. La jornada del 1 de mayo de 2026 deja, por tanto, un balance agridulce: la fuerza de la movilización contrasta con la lentitud de las respuestas institucionales, y las reivindicaciones de fondo —salarios dignos, vivienda asequible, paz— siguen vigentes.
En resumen
- Más de 100 manifestaciones en España, con Málaga como epicentro, exigieron mejoras salariales y acceso a la vivienda.
- Los líderes de UGT y CC.OO. participaron en las marchas, junto a la ministra Yolanda Díaz y otros altos cargos.
- En Estambul, 575 personas fueron detenidas y la policía usó gases lacrimógenos para bloquear el acceso a la Plaza de Taksim.
- En Francia se registraron disturbios en París, con pancartas que vinculaban las demandas laborales con el rechazo a la guerra.
- El 1 de mayo conmemora la lucha por la jornada de ocho horas, que en 1886 dejó 38 muertos en la plaza de Haymarket, Chicago.
- Las reivindicaciones de este año incluyeron también un llamado a la paz internacional y la oposición a la 'internacional fascista'.

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