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Submarino soviético Komsomolets sigue liberando radiación décadas después de su hundimiento

Investigadores confirman la fuga de radionúclidos del reactor del K-278 Komsomolets, aunque sin impacto apreciable en la fauna marina.

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Submarino soviético Komsomolets sigue liberando radiación décadas después de su hundimiento
Investigadores confirman la fuga de radionúclidos del reactor del K-278 Komsomolets, aunque sin impacto apreciable en laCrédito · El Confidencial

Lo esencial

  • El submarino soviético K-278 Komsomolets se hundió a 1.680 metros en el mar de Noruega.
  • Investigadores publicaron en PNAS en 2026 que el casco del submarino sigue liberando radionúclidos desde la zona del reactor.
  • El submarino transportaba un reactor nuclear y dos torpedos con carga nuclear.
  • En 1994, Rusia selló los tubos lanzatorpedos con titanio y reforzó otras zonas vulnerables.
  • Las muestras de agua y sedimentos no hallaron indicios de plutonio de las ojivas nucleares.
  • El submarino Khabarovsk está diseñado para portar y lanzar torpedos nucleares Poseidón.
  • El Khabarovsk puede llevar hasta seis torpedos Poseidón y utiliza un reactor nuclear.

Una fuga persistente en las profundidades del Ártico

A casi siete años de la primera documentación, investigadores han confirmado que el pecio del submarino soviético K-278 Komsomolets, hundido a 1.680 metros en el mar de Noruega, continúa liberando radionúclidos desde la zona de su reactor. El hallazgo, publicado en la revista PNAS, si bien confirma una fuga activa, no ha detectado un impacto apreciable en la fauna marina local, sugiriendo que el vasto océano diluye la contaminación. El Komsomolets, que se cobró la vida de 42 de sus 69 tripulantes en un trágico accidente en 1989, se convirtió desde entonces en una preocupación ambiental y tecnológica. Las expediciones soviéticas y rusas entre 1989 y 2007 descendieron con sumergibles Mir para evaluar y contener los daños, buscando mitigar la crisis que su hundimiento provocó. La corrosión lenta del combustible nuclear dentro del pecio es la causa principal de esta liberación. A pesar de las medidas de contención implementadas por Rusia en los años noventa, como el sellado de compartimentos vulnerables con titanio, la fuga persiste, alimentando preguntas sobre los mecanismos exactos que la impulsan.

Medidas de contención y la duda sobre el futuro

En un esfuerzo por prevenir una catástrofe mayor, las autoridades soviéticas y posteriormente rusas tomaron medidas significativas. En 1994, ante la posibilidad de que las armas nucleares en el compartimento de torpedos estuvieran en contacto con el agua, se sellaron los tubos lanzatorpedos con tapones de titanio y se reforzaron otras áreas críticas con placas del mismo material. Estas intervenciones parecen haber funcionado en parte, ya que las muestras de agua y sedimentos recogidas en las inmediaciones no han revelado la presencia de plutonio procedente de las ojivas nucleares. Sin embargo, la fuga activa desde una tubería de ventilación y una rejilla metálica cercana, visible en imágenes submarinas, demuestra que el combustible del reactor sigue degradándose. Los científicos aún buscan comprender por qué la fuga varía con el tiempo. El regreso al lugar con sumergibles más avanzados es una prioridad para desentrañar los mecanismos exactos de esta liberación continua en el silencioso mausoleo nuclear que yace en el fondo marino.

El submarino Khabarovsk y la nueva era de armamento nuclear

Paralelamente a la vigilancia del Komsomolets, el desarrollo tecnológico submarino ha entrado en una nueva y preocupante fase. El submarino ruso Khabarovsk, botado en noviembre del año pasado, representa un salto cualitativo en la carrera armamentística, concebido no para la guerra convencional, sino para redefinir la disuasión. Imágenes satelitales y análisis de fuentes abiertas sugieren que el Khabarovsk está diseñado exclusivamente para portar y lanzar los torpedos nucleares Poseidón, apodados el "Arma del Apocalipsis". Este sumergible, de aproximadamente 135 metros de eslora, puede albergar hasta seis de estos torpedos en hangares laterales inundables, utilizando un reactor nuclear que le permite operar de manera silenciosa y a gran profundidad. El proyecto, presentado públicamente por Vladímir Putin en marzo de 2018, ha pasado de ser un concepto propagandístico a un programa naval tangible. El diseño del Khabarovsk reutiliza elementos de otros programas estratégicos rusos, combinando la sección de popa de los submarinos balísticos clase Borei con la proa del Belgorod, el primer submarino operativo vinculado al sistema Poseidón. El espacio dedicado a torpedos convencionales es claramente secundario, evidenciando que todo el concepto gira en torno al Poseidón.

El Poseidón: un arma capaz de generar tsunamis radioactivos

Los torpedos nucleares Poseidón son el eje central del proyecto del submarino Khabarovsk. Rusia sostiene que esta arma, calificada como el "Arma del Apocalipsis", puede emplearse tanto contra infraestructuras costeras como contra grupos de portaaviones, alterando significativamente el equilibrio militar. El desarrollo de este sistema es extraordinariamente costoso, no solo por el arma en sí, sino por las plataformas especializadas, infraestructuras nucleares y submarinos a medida que exige. El Khabarovsk es precisamente uno de esos submarinos construidos a medida, diseñado para maximizar la efectividad del Poseidón. La capacidad del Poseidón para generar tsunamis radioactivos lo convierte en una amenaza sin precedentes. Su despliegue, junto con submarinos como el Khabarovsk, marca una nueva era en la disuasión nuclear, donde el océano mismo puede convertirse en un arma.

Noruega y la vigilancia de la zona ártica

Noruega mantiene una vigilancia constante sobre la zona donde yace el Komsomolets, dada la sensibilidad del ecosistema ártico y la proximidad de la contaminación potencial. La persistencia de la liberación de radionúclidos, aunque contenida, es motivo de preocupación para científicos, pescadores y autoridades de la región. La proximidad del submarino a rutas de navegación y zonas de pesca incrementa la importancia de monitorear cualquier cambio o incremento en la emisión radiactiva. La dilución rápida en el mar ayuda a mitigar el impacto inmediato, pero la naturaleza a largo plazo de la degradación del combustible nuclear exige una vigilancia continua. El caso del Komsomolets subraya los desafíos ambientales heredados de la Guerra Fría y la necesidad de cooperación internacional para gestionar los riesgos asociados a los pecios nucleares hundidos en aguas internacionales.

En resumen

  • El submarino soviético K-278 Komsomolets, hundido en 1989, sigue liberando radionúclidos de su reactor.
  • Investigaciones recientes confirman la fuga, pero no han detectado daño apreciable en la fauna marina circundante.
  • Rusia implementó medidas de contención en los años 90, sellando compartimentos vulnerables con titanio.
  • El submarino ruso Khabarovsk está diseñado específicamente para portar y lanzar los torpedos nucleares Poseidón.
  • El Poseidón es conocido como el "Arma del Apocalipsis" y se le atribuye la capacidad de generar tsunamis radioactivos.
  • Noruega vigila de cerca la zona del hundimiento del Komsomolets debido a la sensibilidad del ecosistema ártico.
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